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Mis fuentes y herramientas de trabajo

Todas estas disciplinas reciben influencias constantes de las demás, se complementan, en contraposición a los dogmas que tratan de oponerlas, se enriquecen, y, a nivel empírico, cada una tiene su eficacia demostrada en ciertos tipos de afectaciones psicológicas y neurológicas.

Sería deshonesto en la labor sanitaria que ejercemos los psicólogos, priorizar unas y desdeñar otras. Mi experiencia profesional me ha llevado a agradecer a todas y cada una de estas disciplinas sus enseñanzas y estrategias:

– La terapia cognitivo-conductual

La terapia conductual surge a comienzos del siglo XX de la mano de Watson. Se enfoca en cambiar los patrones de conducta que están siendo dañinos o infructíferos para el sujeto, basándose en los conocimientos científicos sobre el aprendizaje condicionado de Thorndike y Pavlov.

La terapia cognitiva surgió en los años 60 acuñada por Neisser como oposición a la conductual, a la que consideraba reduccionista, y focaliza sobre el estilo de pensamiento desajustado o crónico que está generando sufrimiento en el paciente. La terapia cognitiva se crea a partir de conceptos como el de “desensibilización sistemática” de Wolpe o “la Indefensión aprendida” de Seligman, entre muchos otros.

De la posterior fusión de ambas surgió la terapia cognitivo conductual, una disciplina orientada al momento presente, altamente efectiva sobre todo tipo de fobias, momentos de duelo y alteraciones de conducta -desordenes de la alimentación, obsesión compulsión, dependencia, tristeza, fobia social, etc-. La psicología cognitivo-conductual con la que trabajamos se retroalimenta en la actualidad tanto de la lingüística, la neurociencia o la inteligencia artificial, como de todas las otras disciplinas psicológicas que contemplamos en esta web. El terapeuta cognitivo conductual dispone de herramientas con una efectividad demostrada científicamente como son la exposición sistemática, la reestructuración cognitiva o el entrenamiento en técnicas de relajación, entre otras.

– Psicoanálisis

La terapia psicoanalítica ya tiene más de un siglo. Fundada a finales del siglo XIX, parte del análisis de la emoción y del influjo que las vivencias previas tienen sobre la vivencia y relación actual del sujeto con su medio y consigo mismo.

Freud introduce en la psicoterapia descubrimientos cruciales e imprescindibles como el inconsciente, la líbido, o la transferencia. Los aportes teóricos del psicoanálisis son, en realidad, impagables. Sin embargo, multitud de teóricos y escuelas psicoanalistas han establecido modelos teóricos definitivos e inamovibles, conllevando que los terapeutas se limitaran a encasillar a los pacientes dentro del cuadro teórico preferido y no tanto a dirigirse junto a sus pacientes hacia su curación o mejora.

Este hecho es una de las causas por las que el psicoanálisis ha sido duramente criticado como infructífero y dogmático. Por suerte, muchos otros teóricos no se han quedado anclados en viejas premisas y están en constante evolución, asimilando al oficio del psicoanalista actual los conocimientos de la vanguardia de la neuropsicología y la psicología en sí. De esta manera, enfoques actuales como el modular transformacional de Bleichmar se adapta a la complejidad y multidimensionalidad de la psique humana, y contempla a esta como un sistema dinámico no lineal, una estructura modular articulada. La atención psicoanalítica se vuelve entonces actual, efectiva, no estanca, y es esta la aportación del psicoanálisis que tratamos de usar en la terapia.

– EMDR

Durante la aplicación de la técnica EMDR se estimulan alternativamente los dos hemisferios cerebrales simultáneamente a la evocación de la imagen o cognición perturbadora. Dicha estimulación puede ser táctil, estimulando alternativamente ambos hemicuerpos, visual, dirigiendo alternativamente los ojos a ambos hemicampos visuales, o auditiva, combinando sonidos en ambos hemicampos auditivos. El objetivo es procesar el recuerdo hasta que éste quede sin potencialidad perturbadora y pueda ser enlazado a una cognición positiva.

Shapiro es la creadora de esta técnica que nació en 1987. Dos años después ya había estudios publicados en el Journal of Traumatic Stress demostrando su eficacia en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático.

La técnica EMDR se basa en la capacidad natural del cerebro de integrar los acontecimientos. En el caso de cierta información relacionada con experiencias muy duras, ésta ha podido no ser procesada integramente, de forma que se queda estancada en el tiempo, generando un sufrimiento o una cognición negativa que se reaviva de modo consciente o inconsciente como si la escena traumática estuviera ocurriendo en el presente. El EMDR ayuda a los circuitos neurológicos que se establecen entre ambos hemisferios a reprocesar la información correctamente para que ésta pase por fin a formar parte del pasado emocional, y por lo tanto, deje de incidir en la vida actual del paciente.

– El Coaching y la Programación Neurolinguística

El coaching nace en el mundo deportivo y empresarial no tanto como una “terapia” entre “terapeuta” y “paciente” sino como un entrenamiento ejercido entre un “coach” o entrenador de recursos y habilidades y un “cliente”. El coaching personal nace tiempo después, en los 90 en Estados Unidos, y empieza a extenderse a velocidad vertiginosa por el mundo entero. Tiene muchos puntos en común con la terapia breve, -una psicoterapia limitada a un plazo de tiempo y centrada en unos objetivos determinados-, pero el coaching utiliza unas estrategias dinámicas determinadas, orientadas a identificar metas, potenciar habilidades y perfilar y llevar a cabo un plan de acción en torno a esas metas.

Cada sesión de Coaching y PNL es un proceso creativo de provocación del pensamiento hacia soluciones y caminos nunca antes contemplados.

Cada cliente es un caso único, pero generalmente, el Coaching parte de estas preguntas y busca soluciones proactivas:

    • ¿No consigues moverte en la dirección deseada?; ¿Qué es lo que no estas viendo?
    • ¿Cuáles son tus objetivos?
    • ¿Con qué recursos personales cuentas para conseguirlos? ¿Cómo podemos potenciarlos?
    • ¿Qué recursos tenemos que aprender desde cero para lograr nuestros objetivos?

En la sesión de Coaching se pretende salir de la mente ordinaria y generar un pensamiento útil que nos permita coger conciencia de en qué punto del camino nos hemos estancado y descubrir qué podemos hacer cada uno de nosotros para generar el cambio que necesitamos y vivirlo de forma creativa y pacífica.

El terapeuta llevará a la persona a reflexionar sobre aquello que no ve, a identificar dónde esta en realidad ahora y dónde desea verdaderamente llegar. Desde aquí la sesión se orientará hacia la acción, hacía hacer real este cambio.

– Mindfulness

Fue allá por 1970 que Jon Kabat Zinn, doctor emérito de medicina por la Universidad de Massachusetts, introdujo ciertas prácticas, que en oriente eran llamadas “meditación”, en la Clínica de Reducción de Estrés donde trabajaba. Es así como Mindfulness introdujo la sabiduría oriental al ejercicio de la psicoterapia. Recientemente Mindfulness ha salido a la calle para llegar a todo aquel que se pueda beneficiar de su filosofía.

Mindfulness comprende potentes técnicas para controlar la atención y el flujo del pensamiento. Es pura práctica, su teoría es poco extensa. Sin embargo, hay muchos estudios científicos escritos en cuanto a su efectividad y beneficios.

mindCon una práctica consciente y constante, Mindfulness genera incluso cambios en los procesos químicos y electromagnéticos del cerebro, así como en la relación entre nuestro sistema nervioso parasimpático y simpático, -los desequilibrios entre estos dos sistemas son la causa de una gran cantidad de problemas somáticos-. Incluso un estudio de la universidad de California e los Angeles (UCLA), firmado por el Dr. Steve Cole, afirma que la práctica de Mindfulness disminuye la expresión génica proinflamatoria, potente factor de riesgo de enfermedades cardiacas. El mismo estudio concluye que Mindfulness disminuye significativamente las sensaciones de soledad y tristeza en la edad avanzada.

Aprender a vencer la confusión, optimizar el pensamiento y canalizar sensaciones negativas en beneficio de nosotros mismos, son los resultados de practicar Mindfulness.

Toda la información sobre nuestros Cursos de Mindfulness aquí.

– Terapia sistémica

La terapia sistémica nace a mediados del siglo XX, influenciada por la teoría de sistemas y la teoría del caos, dos aportaciones a la ciencia surgidas en el mundo de la matemática, que arrojan información compleja y valiosa al estudio de los sistemas en general. Estos conocimientos han penetrado en el estudio del ser humano, y son muy responsables de la emergencia de la terapia sistémica.

Foto-2Esta disciplina contempla como crucial la influencia de la sinergia “sujeto-sistema social del sujeto” en el mantenimiento de cualquier estado desajustado de la persona y afirma que es necesario conocer e incidir en los vínculos con los sistemas a los que pertenece, para llevar a cabo un tratamiento efectivo. Afirma que cada sistema tiene una homeostasis. Una autorregulación. Y a veces, que el sistema sostenga su homeostasis conlleva el mantenimiento del estado insano del sujeto. En tal caso es necesario un desequilibrio a corto plazo del sistema en sí, que lo impulse a niveles superiores de desarrollo y permita al individuo reposicionarse en un lugar menos comprometido y más sano.

La terapia sistémica es muy eficaz en conflictos de pareja, laborales, escolares, y terapia infanto juvenil, a la vez que aporta unos conocimientos y herramientas inconmensurables al trabajo individual con adultos.

– La psicología humanista

disciplina2La psicología humanista surge de la revolución cultural y emocional de los años 60 en Estados Unidos. Es la disciplina que nace de una filosofía y se centra en el carácter genuino de la persona, sus objetivos, su propia y única escala de valores y de significados, para ayudarle en la búsqueda y encuentro de su propia felicidad, satisfacción o realización personal. Trascendiendo cualquier juicio o consejo, trata de dar un reflejo a la persona de si misma, mostrarle quién es. Solo desde ahí, desde este espejo, la psicología humanista entiende que la persona puede hacer una elección profunda de en qué dirección desea evolucionar.

Maslow, el creador de la famosa pirámide de necesidades humanas, es uno de sus teóricos más importantes. Él hablada de la psicología humanista como la Tercera Fuerza, pues surgió en la época en que Psicoanálisis y Conductismo se consideraban dos posturas enfrentadas e incluso opuestas. Consideraba que la psicología humanista aportaba al carácter científico y reduccionista de estas disciplinas, el carácter inconmensurable y elevado del ser humano. Podríamos decir que la psicología humanista le dio valor al concepto de “realización personal” dentro del ejercicio de la psicoterapia.

Rocío Carballo. 

Psicóloga psicoterapeuta.

Terapia online y presencial.