¿Por qué acudir a terapia?

Muchas personas discrepan cuando un familiar o amigo decide acudir a psicoterapia. Lo más común es que le adviertan de que puede hacer el mismo trabajo por sí mismo.

Sin embargo, quienes han acudido a un buen terapeuta conocen en propia piel la diferencia entre hablar con un amigo y la intervención de un profesional externo y especializado.

Es cierto que la vida implica momentos de conflicto que no requieren de ayuda terapéutica. Pero la atención psicológica es necesaria en el momento en que el sujeto no logra avanzar en un aspecto de su vida, se estanca, o cuando identifica que algún aspecto de sí mismo o externo esta dificultando su bienestar y desarrollo.

“Si haces lo que siempre has hecho, sólo conseguirás lo que siempre has conseguido”

 

¿La atención psicológica es solo para trastornos o casos muy graves?

No.

El uso del conocimiento de la psique humana no se ha de limitar a trastornos graves o momentos en que el sufrimiento sea insostenible, sino que puede también ser una herramienta para convertir un momento crítico en una oportunidad de crecimiento, autoconocimiento, e incremento del disfrute de la vida.

Es posible que haya algo que el paciente no este contemplando y simplemente que necesite obtener los recursos psicológicos necesarios para gestionar ese momento vital.

En ocasiones son elementos exclusivamente internos los que desembocan en este estancamiento; un patrón conductual o de pensamiento, un determinado temperamento, etc.

En otras ocasiones son acontecimientos externos, como una relación conflictiva, un duelo, una separación, un acontecimiento traumático, la infancia, etc.

 

¿La atención psicológica consiste sólo en hablar y ser escuchado por alguien?

No. El psicólogo es un profesional que sabe cómo ayudar al paciente a generar nuevos recursos, ver opciones o elementos del conflicto que no estaba contemplando. El psicólogo es, por tanto, parte activa en la terapia, aunque será el propio paciente el que genere los cambios y los avances. La implicación del paciente en la terapia, y su honestidad en el trabajo en sesión, son imprescindibles.

 

 ¿Los cambios que logra la terapia psicológica son intangibles?

No. Ya en los años sesenta se demostró que el entrenamiento reflexivo y conductual puede producir cambios medibles y observables en el cerebro. La experiencia en sí supone un incremento en el número de contactos sinápticos, pero el entrenamiento conductual y cognitivo produce además una aceleración en la maduración cerebral y en la mediación hormonal. Lo más importante de estos estudios ha sido comprobar que esos cambios sinápticos se reflejan en una mejora evidente de las habilidades para aprender y resolver problemas.